Mi caballo Marismeño
Un sentido homenaje a mi caballo «Marismeño». Toda su vida conmigo, después con mis hijos y después, con mis nietos.
Un sentido homenaje a mi caballo «Marismeño». Toda su vida conmigo, después con mis hijos y después, con mis nietos.
Uno de mis hijos con un dron hizo una fotografía que no es solo una fotografía. Nos explica el porqué de nuestra afición.
Este poema habla de mi madre … y de la tuya. De todas aquellas mujeres fuertes que criaron con coraje a sus hijos en una época difícil entre escasez, miedos y silencios. Ellas siguen vivas en nosotros.
Una poesía ficticia en la que una pareja que va a caballo a la feria de Sanlúcar la Mayor, hace un alto en el camino porque ella quiere decirle algo muy importante a él.
Con este poema quiero confesar algo: Que siempre he jugado con ventaja en la vida. No por méritos propios, sino por la suerte de haber estado rodeado de buena gente, apoyado por mi familia y amigos, he tenido trabajos que he disfrutado y, sobre todo me he sentido libre para pensar y crear.
Un pequeño repaso a las provincias de nuestra Andalucía.
Esto es un pequeño homenaje a dos «Hombres del campo bravo» «Maolillo Moreno» y «Manué El Bichero«. Mis abuelos. Y cómo me hubiese gustado haber montado a caballo junto a ellos.
17 de marzo de 1971. Empezó a llover. Entre risas nos refugiamos en un zaguán y sin darnos cuenta nos besamos. Esta es la historia real de nuestro primer beso.
Un recuerdo a la época de mi adolescencia, a finales de los 60 del siglo pasado. Todos los jóvenes nos concentrábamos dando paseos alrededor de la Iglesia de Santa María. Este humilde poema se lo dedico a la que después ha llegado a ser la bisabuela de mi biznieto
Unas manos que, sin hablar, están contando toda una historia. Y que están recitando su propio poema de amor a la vida y a su gente.